Cada vez son más las personas que padecen algún tipo de sordera o pérdida auditiva. Se estima que, en la actualidad, un tercio de la población mundial padece algún tipo de problema que podría ser evitado de haber seguido diversos consejos para la protección de sus oídos. ¿La razón? En la mayoría de los casos se debe a la exposición a sonidos de alta intensidad, pero hay muchas más.
Cualquier protección es buena para evitar la sordera
La exposición a intensidades muy altas de ruido durante un tiempo prolongado es una de las principales razones por las que cada vez hay más casos de personas con problemas de audición. Con el objetivo de reducir esta cifra, se recomienda utilizar protectores auditivos.
En caso de no contar con protectores, es fundamental tomar diversas precauciones frente al ruido. Se aconseja evitar ruidos impulsivos como los petardos o los disparos deben ser evitados y alejarse de las fuentes de ruido. Oír música a más de 110 decibelios podría llegar a provocar pérdida auditiva precoz.
También es fundamental contar con una buena higiene. Los expertos aconsejan limpiar únicamente la parte más externa del oído con una gasa o una toalla. En ningún momento hay que utilizar objetos extraños, los dedos o bastoncillos de oído para acabar con el cerumen. Si se necesita una limpieza frecuente, es aconsejable pedir dicha limpieza a un especialista.
Revisiones periódicas para evitar futuros problemas
Con el objetivo de evitar males mayores, se recomienda acudir a revisión de manera periódica. Se estima que, hay que visitar a especialistas al menos una vez al año en caso de que existan factores de riesgo como, por ejemplo, antecedentes familiares o la exposición a ambiente ruidoso. A partir de los 50 años también se aconseja realizar una prueba de audición para comprobar el estado de los oídos.
En ningún momento hay que automedicarse. El uso tópico de medicamentos por vía oral puede ser perjudicial para los oídos. De hecho, los antibióticos pueden generar resistencias. Es por ello que, en caso de inflamación, dolor, taponamiento, secreción del oído o zumbidos, es fundamental acudir al especialista para que determine la posible infección, evitando así futuros problemas de audición.
También se recomienda consultar con especialistas en cuanto se note pérdida auditiva. Entre los principales síntomas de esta afección se encuentra la necesidad de subir el volumen de la televisión o la dificultad de seguir una conversación. Gracias a estas revisiones la progresión de la pérdida de audición puede ser tratada, prevenida y ralentizada.
En definitiva, para proteger los oídos y evitar la sordera es imprescindible usar protección siempre y cuando sea posible y, en caso de no contar con protectores auditivos, se recomienda alejarse de los focos en los que se genere alta intensidad de ruido. Siguiendo estos pasos y llevando a cabo una revisión anual, será mucho más sencillo evitar la sordera.

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