El acúfeno, también conocido como tinnitus, es un fenómeno que se caracteriza por la percepción de un zumbido o pitido en el oído que, en alguna ocasión, todos hemos podido llegar a sufrir. Realmente, es un sonido que no procede de ninguna parte y que solo puede oír la persona afectada, como si estuviera dentro de su propio oído.

En la actualidad, son muchas las teorías que existen sobre el origen del acúfeno. Sin embargo, sigue resultando desconocido su mecanismo de producción. De entre todas las causas conocidas que pueden producir estos acúfenos resulta imprescindible hablar de la tensión mandibular.

 

Cómo influye la tensión mandibular en el oído y los acúfenos

 

El oído y su estructura se relacionan con la mandíbula tanto por presentar músculos en común como por vías neurológicas. Al tensionarse los músculos mandibulares se pueden producir los zumbidos y pitidos en los oídos, además de generarse la sensación de tener los oídos tapados y otros dolores o trastornos.

Asimismo, la intensa actividad de la zona mandibular también puede provocar dolor de oído o los acúfenos. Por ejemplo, la excesiva presión que se ejerce en los dientes y la mandíbula durante la noche puede causar dolor en el oído. Los hábitos de presionar, apretar o atrapar los dientes tienden a forzar los músculos faciales y su sobrecarga es lo que afecta al oído y produce el acúfeno.

 

Recomendaciones y ejercicios para la tensión mandibular

 

Como los efectos de apretar la mandíbula sin control pueden provocar mareos, fuertes dolores de cabeza y, por supuesto, acúfenos, los profesionales del sector brindan una serie de recomendaciones básicas para abandonar este hábito:

  • Controlar el estrés emocional, ya que este trastorno tensiona los músculos mandibulares, lo que, al cabo de un tiempo provoca problemas en el oído.
  • Evitar comer hielo y morder objetos duros, los labios y las mejillas.
  • Evitar apretar y rechinar los dientes, tanto de día como de noche. Para ello, lo mejor es situar la lengua en el paladar, justo detrás de las paletas. Para los casos más extremos (bruxismo), lo más recomendable es hacer uso de una férula dental.
  • Evitar masticar chicles, caramelos o gominolas.

Los acúfenos pueden ser modulados por movimientos voluntarios y maniobras de contracción de la musculatura de la cabeza y el cuello. Muchos pacientes que sufren de zumbidos en los oídos presentan precisamente una enfermedad en la articulación témporo mandibular (ATM) en las articulaciones y tejidos de la mandíbula.

Hay incluso ejercicios para aliviar la tensión mandibular que tienen como objetivo poder paliar los efectos de los acúfenos. No curan completamente el trastorno, pero sí, al menos, dan la posibilidad de rebajar la tensión de los zumbidos, que se manifiestan especialmente durante la noche y en situaciones de silencio.

En definitiva, si la mandíbula no está bien alineada o si se ejerce una tensión mandibular por los hábitos de apretar los dientes, el acúfeno aparecerá. Es lo que se conoce con el síndrome de la articulación témporomandibular.

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