¿Qué es la discriminación auditiva?
La discriminación auditiva es la habilidad del ser humano para identificar en la lengua oral unidades fonéticas y fonológicas relevantes en la comunicación. Esta capacidad para diferenciar unos sonidos de otros, se considera una habilidad básica a la hora de adquirir el habla y la lectoescritura.
Cuando una persona es capaz de identificar un fonema o un sonido y distinguirlo de otro que para los hablantes nativos de esa lengua es diferente, se considera que discrimina bien auditivamente. Un claro ejemplo de la discriminación auditiva es el caso de los fonemas “R” y “L” de la lengua española.
Las personas procedentes de países orientales tienen gran dificultad para diferenciar estos dos fonemas puesto que no se distinguen fonéticamente. Aunque existan como sonidos pertenecientes a un mismo fonema, no se diferencian, lo que provoca una gran dificultad para los estudiantes orientales.
Tipos de discriminación auditiva
La discriminación auditiva ayuda a reconocer diferencias de frecuencias, intensidad y timbre entre sonidos, fonemas, frases o palabras idénticas. Existen dos tipos de discriminación auditiva: la verbal y la no verbal.
La discriminación no verbal es la capacidad de reconocer diferentes sonidos, ya sea de animales, seres humanos o medios de transporte. Por ejemplo, el hecho de asociar onomatopeyas como “guau” a un perro o “miau” a un gato forman parte de la discriminación no verbal. Por otra parte, se encuentra la discriminación verbal, aquella que se utilizará en base a contrastes de vocales, vibrantes, contrastes por presencia o ausencia de un fonema.
Los procesos centrales de percepción auditiva son los mecanismos y procesos del sistema auditivo. Estos procesos son los causantes de fenómenos de conducta como la lateralización y localización de sonidos, la discriminación auditiva, el desempeño auditivo con señales acústicas rivales o con señales degradadas.
Prueba para determinar una discriminación auditiva
Con el objetivo de detectar si un sujeto discrimina y categoriza todos y cada uno de los sonidos del lenguaje y de asociarlos a su grafema correspondiente, los especialistas llevan a cabo una prueba muy sencilla en la que los sujetos no-disléxicos no suelen presentar dificultades. Este tipo de pruebas también pueden llevarse a cabo en personas sordas o de audición reducida.
No obstante, de aquellas personas con dificultades para superar con éxito la tarea se puede deducir que existe alguna dificultad para discriminar y categorizar los sonidos del lenguaje, lo que se considera como una posible causa de las dificultades de los disléxicos para aprender las reglas de asociación grafema-fonema. Además de casos de dislexia, con estas pruebas se pueden detectar problemas relacionados con el ámbito de la audición.
Esta prueba consiste en nombrar al afectado cada sonido con una pronunciación clara y se le da tiempo para que rodee el grafema correspondiente al sonido pronunciado. Aquellas personas capaces de discriminar los sonidos no tendrán ninguna dificultad en llevar a cabo esta actividad. Por lo tanto, la discriminación auditiva ayuda al ser humano a diferenciar entre diferentes sonidos, frecuencias, fonemas o palabras idénticas.

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